La mandataria volvió ayer a la región por primera vez después de ganar las elecciones en octubre, ya con un discurso menos electoral y más centrado en los ejes con los que pretende conducir su segunda gestión, reconociendo que debe navegar en un contexto internacional más complejo con la agudización de la crisis económica y social en Europa y Estados Unidos, y con crecientes secuelas en los principales países emergentes. Y así lo remarcó un rato más tarde en el parque industrial de Las Parejas (ver página 4).

Pero además, escuchó de boca de Sergio Rocha, el CEO brasileño de la automotriz de origen estadounidense, que la casa matriz de GM decidió aportar 150 millones de dólares no reembolsables a su filial santafesina a partir de 2012 para "fortalecer sus operaciones en el país", lo que fue saludado como "un ejemplo empresarial" en momentos en los que se discute la fuga de capitales y las remesas al exterior por parte de algunas grandes multinacionales que operan en territorio nacional.

En ese sentido, Cristina aclaró que cuando habló de la necesidad de "no boicotear" al país durante la reinauguración de la planta de Aurora Grundig el lunes pasado, se refería "a todos los sectores", lo que engloba tanto a prácticas sindicales "que tendrían que haber sido dirigidas a gobiernos sin políticas industrialistas" como a las empresas que "sólo piensan en la especulación mientras ganan fortunas".

"Quiero ser muy clara, porque reproducir verdades a medias es mentir: el llamado a no boicotear es a todos los que no reinvierten y se llevan la plata afuera", una acusación de la que eximió a GM, de la que dijo que "no remesa, equilibra su balanza y aporta capital".

Además, dijo que quiere empresarios responsables socialmente "que le pongan el hombro al país como el país se los puso a ellos", en referencia a las extraordinarias ganancias que casi todos los sectores industriales recogieron durante los últimos 8 años como consecuencia de la alta demanda del mercado interno.

Crónica de una inversión. Cristina comenzó contando a modo de anécdota que pocos días atrás, encontró en su despacho de la Casa Rosada una nota firmada por Rocha en la que le avisaba de los 150 millones de dólares no reintegrables que la planta de Alvear recibiría por parte de la casa madre, y que se agregaban a los 600 millones de pesos de inversión ya anunciados.

"Me alegré mucho, y la verdad es que me siento un poco parte de esto también", explicó la presidenta, ya que el impulso inicial del Agile llegó por parte del Estado bajo la forma de un crédito de la Ansés de 259 millones de pesos otorgado en 2009, "en plena crisis y cuando se cayó el mundo", recordó.

"Además de que reintegraron el crédito antes y en su totalidad, y de que la Ansés ganó 61 millones de pesos en concepto de intereses, lo más importante acá es que no se despidió a nadie, y que por el contrario se incorporaron más de 1.000 empleados para el Agile", relató la mandataria, quien enfatizó: "Mientras más trabajo argentino tengamos, más sustentable será el modelo".

También recordó que el acuerdo que existe entre la automotriz y el gobierno incluye el compromiso por parte de la empresa de lograr un superávit comercial de 54 millones de dólares, a través del aumento de sus exportaciones. Esto se acompaña de un proceso de sustitución de importaciones por un monto de 150 millones de dólares, lo que significa "150 millones de dólares más de trabajo argentino".

"Que la empresa equilibre su balanza comercial nos ayuda a sostener otro pilar del modelo, que es el superávit comercial, por eso General Motors es un ejemplo emblemático, porque no remesa utilidades por 207 millones de dólares, que quedan en el país".

Durante su segunda visita a Alvear, Cristina aclaró que el éxito del Agile es un "logro de todos, empresa, Estado y trabajadores", y aseguró que Argentina es el país de América Latina que más autos nuevos por habitante vende en el mercado interno, "otra de las claves del modelo".

Fernández explicó además que la relación salario/auto es hoy la más baja de los últimos ocho años, gracias al alza del poder adquisitivo de buena parte de los trabajadores argentinos: "Hoy se puede comprar un auto 0km con 8,7 sueldos, mientras que esa relación en 2003 era de 1 a 13".

Fuente: lacapital.com.ar