Los números del ex candidato a vice gobernador de Córdoba por la UCR, muestra números concretos. El ingreso total generado por una hectárea de soja es de 1.120 dólares, pero “para el productor el ingreso final es de tan solo 72,51 dólares” sostiene el ruralista, tomando un valor por tonelada de 400 dólares.

El cálculo “está hecho en campo propio con un rinde promedio de 28 qq/Ha., con una distancia a puerto de 300 Km., lo que confirma la difícil situación de la producción en campo alquilado, más alejada del puerto o con probabilidad de rindes menores”, concluye el dirigente.

En un extenso cuadro de egresos e ingresos, Roulet explica que el Estado nacional y provincial se alza con el 43 por ciento de la renta generada por hectárea y suma con derechos de exportación incluido 482,29 dólares.

Los costos directos e indirectos, en tanto, se llevan más de la mitad de lo producido y concentran el 50,20 por ciento, con gastos totales por 565,20. Pagados todos los gastos impositivos y de insumos, al sojero le quedan en la mano apenas el 6,7 por ciento de la renta, los ya mencionados 72 dólares y chirolas.

Se trata de una fuerte caída en la renta sojera si se piensa que en la campaña pasada el productor contaba una ganancia neta por cada hectárea de 209 dólares.

El caso planteado asegura que después de invertirse unos 310 dólares por hectárea en labores, semilla, inoculante y cura-semilla, herbicida e insecticida (2 aplicaciones), funguicida, tres pulverizaciones terrestres y dos aéreas, fertilizante superfosfato triple, aplicación fertilizante, el rinde total es de apenas 28 quintales por hectárea.

Peor aún si el campo no es de propiedad del agricultor. Roulet muestra que en esa situación hay un perjuicio mayor “porque en el caso de un campo alquilado, el productor tiene un déficit de 227,49 dólares por hectárea” dado el costo de oportunidad de la tierra en torno a los 300 dólares.

Fuente: CRA