Pese a desalentadores pronósticos, el tiempo finalmente acompañó a la procesión, aunque el frío no tuvo piedad con los caminantes (muchos adolescentes), que se valieron de ponchos, frazadas y algunos hasta se embolsaron los pies para aminorar la baja temperatura. Otros ya rengos, ayudados por improvisados bastones con palos de escoba, no dejaron sin embargo de vitorear a la Virgen cuando ingresó al predio.

Visiblemente doloridos y agotados, varios (muchos de ellos, jóvenes, aunque también había una mujer de 82 años de Villa Constitución) de los no menos de mil devotos que participaron de la misa central no resistieron el sueño y se dejaron reposar sobre la explanada de cemento, en el ingreso al templo y sobre las paredes de éste.

El resto de los miles de fieles que arrancaron desde Rosario quedaron en el camino y otros se adelantaron y llegaron a participar de las misas de las 4, 5 y 6 de la mañana y partieron a sus hogares. También hubo quienes, si bien llegaron a las 7 a San Nicolás tras la imagen peregrina, decidieron no quedarse a la homilía y también se retiraron. Así es como no más de mil devotos fueron los últimos, "aunque serán los primeros", dijo monseñor Mollaghan, al inicio de su sermón.

"Desde ya que no hubo las 200 mil personas de la última procesión, pero si bien aún no tenemos los datos estimativos policiales, fueron muchas las personas que participaron. Los factores que actuaron en contra fue sin dudas el clima, el intenso frío y tal vez ciertos rumores radiales previos, de que la marcha se suspendía por lluvia", dijo Leandro Fiore, organizador de la caminata.

En todo el trayecto "hubo muchas intervenciones médicas, especialmente por descompensaciones y por dolores en las piernas. Los colectivos de traslado trabajaron mucho llevando fieles a San Nicolás y regresándolos a Rosario", agregó y dijo que en las misas previas a la central "hubo mucha gente". Fiore consideró que "en principio el balance es positivo, no hubo mayores problemas", y agradeció a "las más de 900 personas que integraron los operativos, entre agentes de salud, de fuerzas de seguridad y los propios organizadores y colaboradores".

Amor a la vida

El arzobispo agradeció entre otros a todos los peregrinos por "unirse a esta muestra de fe", a los organizadores y "a los pueblos que nos recibieron en el paso de la procesión". Por otra parte, hizo hincapié en el lema de la caminata: el amor por la vida y el desempeño de cada individuo en la sociedad, a través de sus actos y de la caridad.

Asimismo, destacó las obras de la Iglesia y su importancia para el desarrollo social, más allá del accionar del Estado, y resumió su discurso con la siguiente frase: "El amor siempre será necesario". A continuación se acercaron al altar unas quince urnas con las intenciones recogidas y al final de la misa, todos aplaudieron y gran parte de los fieles desfilaron para tocar por última vez la imagen de la Madre espiritual.

Fuente: lacapital.com.ar