López Arango enumeró tres fuentes de abastecimiento de estupefacientes a Entre Ríos y asentó que “basta ver las estadísticas, para advertir el evidente aumento del narcotráfico” en el territorio. “A veces el poder político responde y a veces no. No hay continuidad en el esfuerzo y esto exige esa continuidad”, valoró el juez.

“Lo que el común de los ciudadanos no comprende de la Justicia, por lo menos de la labor que nos compete en el caso de los tribunales orales que hacemos los juicios, es que nosotros ya recibimos las causas armadas. Es decir, ya hubo un procedimiento, ya hubo un Juez de Instrucción, ya hay imputados, y nosotros entramos en la etapa de juzgamiento. No investigamos los hechos, recibimos el material que la Agencia Judicial en sus distintos estamentos nos manda para juzgar”, introdujo el presidente del TOF de Paraná.

Y enseguida completó: “Lo que uno ve desde esa perspectiva de los casos que le toca juzgar, es que efectivamente lo que no se vislumbra es una política criminal contra el narcotráfico. Si hay que luchar contra organizaciones delictivas, que generalmente tienen medios porque además manejan mucho dinero -debe ser de las actividades ilícitas que más dinero maneja-, no se puede hacer si no es con una política criminal del Estado determinada y con una coordinación de fuerzas”.

El magistrado manifestó: “Entre Ríos ha dejado de ser un lugar de paso. Entre Ríos tiene una particularidad desde el punto de vista geográfico que prácticamente podríamos decir que tiene tres fuentes de abastecimiento de sustancias”, y enumeró: “la vía natural del camino que viene desde el Norte a través de la Ruta Nacional Nº 14; la frontera con Uruguay y la conexión directa de la capital provincial con Santa Fe”.

Sobre el caso puntual del vecino país, sostuvo que “hay mucho contrabando de estupefacientes hacia el Uruguay”. “De hecho esta época del año, los meses previos a las vacaciones, es la época de abastecimiento en Uruguay, por lo tanto se dan muchos casos de contrabando por pasos fronterizos o directamente por el río”, puntualizó el juez.

También brindó detalles respecto del consumo en las distintas localidades entrerrianas, haciendo eje en Paraná “que por su conectividad con Santa Fe, tiene un intercambio permanente tanto hacia un lado como hacia el otro”.

La inconstancia del poder político

Para López Arango, la existencia de varias fuentes de ingreso a la provincia y con distintas finalidades, torna “compleja” la lucha contra el narcotráfico, máxime ante la falta de una “política criminal”.

“La política de Estado implica capacitar al personal para que se enfrente a una organización que tiene sus mecanismos de autodefensa. Contra eso hay que tener gente muy capacitada y medios tecnológicos. La lucha contra el narcotráfico sin medios tecnológicos, no se puede lograr. En las filmaciones de los estados de sospecha que uno ve en los juicios, no se alcanzan a divisar las caras de los involucrados. Evidentemente es una lucha absolutamente desigual en cantidad de personas y en medios técnicos”, cuestionó duramente.

Y añadió: “Además, hay que lograr eficacia en la persecución. Muchas veces los procedimientos se frustran porque no se logra eficacia. Después hay que someterlo a un juicio donde obviamente va a haber un abogado defensor y el imputado va a contar con todas las garantías del debido proceso, que los jueces no estamos dispuestos a resignar. Todo esto tiene que ver con la profesionalidad, con la capacitación, con la disponibilidad de medios técnicos”.

 “Cuando los procedimientos se hacen bien; cuando los medios técnicos están acordes a lo que se precisa y se utilizan adecuadamente; el juicio llega a buen término, se puede dilucidar, los jueces pueden resolver con el grado de certeza que exige una condena”.

Pero inmediatamente contrastó: “Ahora, si los medios probatorios son insuficientes, deficientes, confusos; si no tengo una buena escucha telefónica y una correcta desgrabación; si no tengo una teoría de seguimiento, se pierde la batalla”.

Consultado entonces sobre por qué los magistrados no pronuncian el pertinente reclamo al poder político, López Arango aseveró que “se ha hecho, se han presentado oficios, se han planteado situaciones”. “Incluso a nivel personal, junto a otros magistrados, nos hemos ofrecido para capacitar a la gente que esté en investigación para hacerle conocer cómo se maneja desde el punto de vista de la actividad probatoria y cuáles son los aspectos a tener en cuenta”, acotó.

“Es cíclico. A veces el poder político responde y a veces no”, terminó soltando el magistrado. “No hay continuidad en el esfuerzo. Este es uno de los males de la Argentina en casi todos sus rubros”, dijo y esbozó: “A veces el esfuerzo es bueno y se logran resultados, pero después decae. Y esto exige continuidad porque las organizaciones delictivas siguen funcionando, siguen acrecentando su poder y siguen diseminándose en la sociedad”. “Creo entonces que lo que nos falta es esa decisión continua, mantener el esfuerzo, ser perseverantes”, concluyó.

Fuente: Análisis Digital