Desde hace varios meses que el intendentes electo Ramón Mestre denuncia el desmanejo de la caja de la Ciudad de Córdoba, pero los tiempos parecen haberse acelerado. En la última semana en el distrito capital estallaron conflictos gremiales con los trabajadores de las empresas estatales de transporte y de recolección de residuos por falta de pago de sus salarios.

Los vecinos de la capital cordobesa sumaron así otro problema más para trasladarse a sus trabajos: desde el lunes también hubo inconvenientes para cargar las tarjetas SUBE, luego de que la gestión de Daniel Giacomino suprimiera la venta de cospeles.

Desde las empresas y especialmente desde el schiaretismo acusan al Gobierno Nacional por suspender el envío de los subsidios -en medio de los recortes anunciados públicamente- para hundir aún mas las finanzas del principal distrito de la provincia. Intuyen que se trata de una presión para obligar a De la Sota a conversar con la Presidenta.

Los gremios protestan y afirman que esta situación evidencia la injusticia del sistema de subsidios aplicados por la Casa Rosada: el servicio de transporte de Córdoba recibe la mitad de los subsidios que el de Capital Federal y encima llegan tarde. Mientras tanto, la inyección de dinero a las compañías de Buenos Aires no son recortados.

"Nosotros estamos metidos con el armado del gabinete, pero esto ya lo veníamos anunciando desde hace meses. No creemos que sea responsabilidad de la Nación, aunque el retraso en el envío de fondos haya acelerado el problema", aseguran en el entorno de Mestre.

Lo cierto es que el intendente electo ya se reunió con José Manuel De la Sota, quien se comprometió a refinanciar la deuda que tiene la Ciudad con la Provincia, además de darle dos años de gracia para que tenga margen de maniobra durante el primer tramo de su gestión.

El problema, sin embargo, es que el mandato del "Gallego" también comenzará con problemas en las cuentas. El mayor desafío será revertir el déficit que tiene la caja previsional, que ronda los 100 millones de pesos mensuales y que podría sumar hasta 1500 millones de pesos durante el próximo año.

Schiaretti reclama una deuda de 563 millones del Gobierno Nacional, pero la Casa Rosada no estaría dispuesto a desembolsar el dinero hasta que se produzca una reforma del sistema previsional. "Las peleas por los cierres de listas, por las candidaturas, por las elecciones ya terminaron. Ahora sin duda tendrán que sentarse a hablar", confió un dirigente K.