José Manuel de la Sota juró como gobernador de Córdoba con una explícita mención a la necesidad de alcanzar un acuerdo con la Nación y una advertencia para el sector público, que lo recibe con medidas de fuerza. Al asumir su tercera gobernación en Córdoba destacó el "progreso" y el "desarrollo económico y social" de la provincia y el país en base al "federalismo".

"El federalismo próspero no se puede pensar sin una Córdoba y una Argentina próspera", dijo esta mañana. Además, De la Sota, quien ya gobernó entre 1999 y 2007, reconoció la "excelente gestión" de Juan Schiaretti y prometió una clara colaboración con el intendente entrante de Córdoba capital, el radical Ramón Mestre, quien hoy también asume.

En un discurso que se extendió por 22 minutos, De la Sota también anunció que esta noche, cuando se concrete el traspaso de mando en Río Cuarto, firmará tres decretos para cumplir con sus promesas de campaña: el boleto educativo gratuito; el plan de medicamentos para los pacientes; y la liberación de impuestos para todas las actividades artístico-culturales en la provincia.

Justamente recién con estos anuncios llegaron los cánticos en el recinto. En las afueras de la Unicameral, detrás de un vallado, los militantes que no pudieron ingresar el edificio siguieron las alternativas por pantalla gigante.

"Quiero que a la presidenta Cristina (Fernández) le vaya muy bien. Todos los argentinos tenemos muchas esperanzas. Vamos a colaborar con ella buscando el beneficio común. Sé que a ella quiere que a todos los cordobeses y a su gobernador nos vaya bien", dijo De la Sota.

"Es verdad que hay deudas que ordenar y cuentas que saldar", señaló, pero aclaró que primero "hay que invertir todo nuestro tiempo en avanzar en todo lo que tenemos de acuerdo".

De la Sota hizo alusión a la necesidad de un "respecto irrestricto al federalismo", pero primó el tono conciliador. "Sería imposible imaginar una argentina próspera sin una Córdoba igualmente próspera", dijo.

El gobernador entrante hizo una advertencia implítica al sector estatal, que despide a Juan Schiaretti en un clima tenso y con paros al señalar que se debe trabajar para que "las medidas de fuerza no lleguen nunca antes de que se agote el diálogo" y que "el diálogo no sea sólo válido cuando el que pide consigue el 100 por ciento de lo que pretende".

"Nadie puede imponer condiciones por la fuerza. Eso no es democrático, eso es violar la ley", acotó. Asimismo, señaló: "No soy la misma persona que vino a este recinto allá por 1999. Tengo los mismos sueños, las mismas ilusiones, las mismas convicciones. Pero soy distinto, porque a lo largo de la vida aprendí muchas cosas".

Un minuto después de las 10 había jurado la vicegobernadora y ex intendenta de Laboulaye, Alicia Pregno, quien asumió la presidencia del plenario legislativo encabezada hasta ese momento por Carlos Alesandri.