Tras conocer los resultados del escrutinio definitivo de las elecciones primarias, que lo ratificaron en el segundo lugar, el candidato presidencial de la Unión para el Desarrollo Social, Ricardo Alfonsín, se prepara para retomar la campaña electoral de cara a los comicios de octubre, y su principal preocupación pasa por el crecimiento en las encuestas de Hermes Binner, el candidato del Frente Amplio Progresista.

Pese a que ese segundo lugar no puede dejar de ser visto como un "premio consuelo", para el equipo de trabajo de Alfonsín fue todo un alivio la ratificación de haber logrado superar a Eduardo Duhalde.

"No fue una sorpresa para nosotros el segundo lugar. Nuestros fiscales ya lo habían comprobado y, además, la cantidad de votos finales es aún mayor si tenemos en cuenta que no se abrieron las urnas impugnadas", señaló ayer Alfonsín.

Sin embargo, y ante la enorme distancia que lo separa de la presidente Cristina Kirchner (38 puntos), en el alfonsinismo apuntan a consolidar en octubre ese segundo lugar, y a erigirse así como la cabeza visible de una oposición que, indudablemente, saldrá debilitada y en franco proceso de fragmentación.

Y en ese camino, la principal preocupación hoy para Alfonsín es el crecimiento en las encuestas de Hermes Binner, quien a pesar de haber quedado en el cuarto lugar, apuesta a ser el segundo detrás de Cristina Kirchner en las elecciones de octubre, y captar votos "fugados", tanto del radicalismo como de Elisa Carrió.

Por eso, la inminente campaña del diputado nacional se centrará en convencer al electorado de que el radicalismo es una mejor opción que la fuerza que encabeza el gobernador santafesino.

"El radicalismo, como partido opositor, es más creíble que el espacio que lidera Binner. Primero, porque somos un partido nacional con historia; segundo, porque los legisladores que hoy integran el Frente Amplio han demostrado ser afines a varios proyectos del Poder Ejecutivo en el Congreso", sostuvo Miguel Bazze, mano derecha de Alfonsín y primer candidato a diputado nacional por Buenos Aires.

"Tenemos que definir un mensaje claro y diferenciador del resto de la oposición para sumar más legisladores al Congreso. Pero después del batacazo de Cristina, es muy difícil", admiten en el entorno del hijo del ex Presidente.

La idea, según trascendió en las últimas horas, es dejar de lado las largas recorridas por el interior del país, y concentrar su presencia en los grandes centros urbanos y en los medio de comunicación.