Carrió ratificó sus dichoas al considerarlos "víctimas de una persecución judicial y política" y afirmó "que no son hijos de desaparecidos": "No sé, sinceramente no sé de quienes son hijos Marcela y Felipe. No me persigan más, ya contesté la pregunta. Tal vez Cristina Kirchner lo sepa, ya que comía todos los días con la gente de Clarín", respondió la dirigente según pudo reconstruir el diario La Nación. 

“Tanta premura en mi testimonio, la presencia del juez en mi despacho a pedido de la querella, hecho que si bien legal es de una excepcionalidad dudosa, mi contestación clara y precisa acerca de todo, mi ratificación acerca de los hechos que se me preguntan y la compulsión a contestar especulaciones fuera de la causa marcan el inicio de una etapa de persecución y de complicidad del Gobierno y organismos del Estado que sólo podrá ser reparada si existiera algún Tribunal independiente en la Argentina ”, advirtió Carrió.

Sin embargo, la diputada insistió en que “lo importante para la Argentina es que ha quedado corroborado que no son hijos de desaparecidos y nadie les ha pedido perdón”, tras lo cual sentenció: “No se pueden violentar los derechos humanos en nombre de la verdad y la justicia, eso hizo precisamente la dictadura”.

"No voy a callar porque el silencio es criminal. También sabía que esa defensa me iba a costar la carrera política. Me la costó. Y estoy feliz de haberme probado a mí misma por haber defendido los derechos humanos de dos jóvenes que son víctimas", aseguró.

El 8 de diciembre pasado trascendió que el tercer análisis de ADN a la sangre de los hermanos era negativo.