Además pidió la colaboración de empresarios y asalariados para mantener la sustentabilidad del modelo económico. Y reclamó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires “que se haga cargo” de los subtes.

La presidenta Cristina Fernández encabezó esta mañana en el Salón Mujeres Argentinas de la Casa Rosada un acto en el que se suscribieron convenios bilaterales con 17 provincias, en el marco del Programa de Desendeudamiento de las Provincias Argentinas.

En dicho marco, la Presidenta sostuvo que el acto se inscribe en la “política de desendeudamiento que tiene el Estado nacional y ha decidido volcar a las provincias”. “Hemos decidido, para aliviar casi un 40 por ciento de promedio, prorrogar el plazo de gracia por dos años más, hasta el 31 de diciembre de 2013, para 17 provincias argentinas”, resaltó. Y agregó que la deuda refinanciada tendrá un plazo de 20 años, a una tasa fija del 6 por ciento.

La jefa de Estado sostuvo que “se va mejorando poco a poco la equidad” en la Argentina. Indicó que “estamos entre el 48 y el 49,2% de la participación de la masa asalariada en el producto bruto, según el método de medición”.

En ese sentido, comentó que “el 28% total de lo que se pagan en salarios en la República Argentina se lo lleva el 10% de los asalariados”, que pecibe sueldos de entre 6 mil y 40 mil pesos. Subrayó la diferencia que existe entre ese sector y el 10 por ciento que solo se lleva el 1,3% del total de la masa salarial.

“Quiero pedir colaboración a todos los argentinos, especialmente aquellos que han logrado mejorar su posición, esto va tanto para trabajadores como para empresarios”, enfatizó la mandataria. Pidió “un poco de solidaridad a aquellos que han logrado buenos salarios, que les corresponden, pero hay que seguir trabajando para los que están abajo”.

En ese sentido, se refirió a ciertas protestas gremiales en las que por la utilización de determinados métodos, se percibe que “en lugar de pelear por derechos, uno siente que están peleando por privilegios”.

La Presidenta resaltó que “en 2010 y 2011 se registraron los aumentos salariales mas importantes de todo el periodo”. “Mi apelación es a los unos y a los otros, para que mantengamos ese equilibrio”, remarcó. “Necesitamos que todos pongan su parte y no se comporten como sectores, sino que se comporten como parte de la Argentina que somos todos, de los 40 millones”, enfatizó.

Consideró que “cada vez que estos procesos de crecimiento se quiebran, los que lo terminan pagando son los sectores asalariados, que son los que menos estrategia pueden tener frente a la crisis”.

Agradecimientos

Por otra parte, la Presidenta agradeció “todas las muestras de solidaridad, de cariño y de afecto de todos los argentinos”, tras anunciarse que deberá ser intervenida el próximo 4 de febrero por un carcinoma en la glándula tiroides.

También agradeció los mensajes de presidentes de la región, entre los que destacó los llamados del venezolano Hugo Chávez Frías, del chileno Sebastián Piñera y su mujer Cecilia, del colombiano Juan Manuel Santos, del paraguayo Fernando Lugo, y la brasileña Dilma Rousseff.

La jefa de Estado pidió “a todos ayuda, para que todos pongamos nuestro mejor esfuerzo”. También agradeció al vicepresidente Amado Boudou, “que se va a tener que hacer cargo del Poder Ejecutivo”.

Al respecto, consideró: “Yo pensaba cómo la biología enseña derecho constitucional, más que los jurisconsultos”. Recordó que durante su anterior mandato “casi se presentaba como una obligación que el Vicepresidente disintiera con la Presidenta de la Nación”. “Muchos enseñan sobre instituciones cuando les conviene, porque cuando no les conviene, las pisotearon con muertos, desaparecidos, dictaduras”, enfatizó.

Cristina Fernández se preguntó que “hubiera pasado si esto hubiera sucedido con una persona que piense diferente que yo: que se enfríe la economía, que se eliminen los subsidios para todo el mundo, etc.” “Miren que importante que el vicepresidente piense igual que quien fue elegido para conducir los destinos del país”, remarcó.

Indicó que debió suspender su primera semana de vacaciones desde la muerte de Néstor Kirchner, a partir del 2 de enero, para descansar en El Calafate. “Amado (Boudou) me había pedido permiso. Ayer lo llamé para decirle “querido, te tenés que quedar acá””, comentó.

Traspaso del subte

La Presidenta de la Nación también pidió al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires “si podemos hacer esa bendita transferencia del subte”. “Yo estoy dispuesta a hacerme cargo de todo, pero a veces todo es mucho”, enfatizó.

Comentó que el gobierno nacional se compromete “a pagar la mitad del subsidio, a terminar todas las obras iniciadas” en la red de subtes porteña. “Le pedimos que este 1 de enero se haga cargo de los subtes de la ciudad, nada más que eso”, enfatizó en su reclamo a Mauricio Macri.

La jefa de Estado consideró que “una Presidenta se tiene que encargar de lo que corresponde y un jefe de la ciudad se tiene que comprometer a lo que le corresponde, para que las cosas funcionen bien”. Se manifestó “convencida de que la administración local es mejor que la administración nacional”. Y señaló que el traspaso “es justicia también para todos los millones de habitantes del resto del país”.

Por último, la Presidenta remarcó: “Vamos a seguir con la misma fuerza de siempre”. “Tenemos que estar al frente, como siempre lo hemos hecho. Haciéndonos cargo de todo. Sin echarle la culpa a nadie. Porque la gente no le interesa que le contemos los problemas, sino que se los resolvamos”, subrayó.

Cristina Fernández consideró que “nadie tiene que dejar de pensar en los 40 millones de argentinos. Es la única forma de sostener el modelo”. “Yo voy a seguir trabajando como siempre lo he hecho, con el mayor de los compromisos”, concluyó.

Durante el acto, la Presidenta de la Nación estuvo acompañada por el vicepresidente Amado Boudou, la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich, el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y los ministros del Interior, Florencio Randazzo, de Economía, Hernán Lorenzino, y de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman.

Los convenios de desendeudamiento fueron firmados por los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli; de Córdoba, José Manuel De la Sota; de Chaco, Jorge Capitanich; de Entre Ríos, Sergio Urribarri; de Jujuy, Eduardo Fellner; de Neuquén, Jorge Sapag; de San Juan, José Luis Gioja; de Tucumán, José Alperovich; de Mendoza, Francisco Pérez; de Catamarca, Lucía Corpacci; de Chubut, Martín Buzzi; de Misiones, Maurice Closs;  de Salta, Juan Manuel Urtubey; de Río Negro, Carlos Soria; de Corrientes, Arturo Colombi; de La Rioja, Luis Beder Herrera; y el vicegobernador de Tierra del Fuego, Roberto Crocianelli.