"Los analistas del sector privado estiman que la inflación de precios al consumidor en Argentina desde 2007 es considerablemente más elevada que las estimaciones oficiales", sostiene una de las referencias sobre la Argentina.

Además, al hablar sobre la presión inflacionaria aclara: "Dentro de estas tendencias generales, algunas economías están experimentando una inflación notablemente superior a otros países de su región (por ejemplo, Argentina, India, Paraguay, Venezuela, Vietnam)."

Sostiene inclusive que en "economías, como Argentina y Venezuela, se proyecta que la inflación se mantendrá en niveles de dos dígitos, como reflejo de las políticas expansivas".

Otro de los malos pronósticos del informe dice: "Probablemente se justifique una mayor contracción monetaria en aquellas economías donde los riesgos de sobrecalentamiento parecen más inminentes (Argentina, Paraguay, Venezuela)."

Sin embargo, aparecen también algunos elogios que llegan del lado del desempleo, y también un reconocimiento al mayor crecimiento de la economía. Claro que estos datos -como pasa con la inflación- tampoco están al margen de las sospechas que rodean a las estadísticas oficiales.

En un pie de página, debajo de los datos del crecimiento local, se lee: "Las cifras se basan en los datos oficiales del PBI y del índice de precios al consumidor (IPC-GBA). Las autoridades se han comprometido a mejorar la calidad de los datos oficiales sobre el PBI y el IPC-GBA de Argentina, de modo tal que la provisión de dichos datos se torne consistente con el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el Convenio Constitutivo del FMI. Hasta tanto mejore la calidad de los datos reportados, el personal del FMI utilizará también otros indicadores alternativos de crecimiento del PBI e inflación para el seguimiento macroeconómico, entre los cuales se incluyen estimaciones de analistas privados, que han mostrado desde 2008 un crecimiento que, en promedio, es significativamente más bajo que el crecimiento del PBI oficial; y datos elaborados por oficinas estadísticas provinciales y estimaciones de analistas privados, que han mostrado desde 2007 una tasa de inflación considerablemente más alta que la inflación oficial."

Datos

El organismo indicó que las cifras cuya veracidad está en cuestión (inflación y crecimiento) son las mismas que "las autoridades se han comprometido a mejorar para que sean acordes las obligaciones asumidas por el país en virtud del Convenio Constitutivo del FMI".

Advirtió que "para la supervisión macroeconómica, hasta que la calidad de los datos hayan mejorado, el personal del FMI hará uso alternativo de las estimaciones de analistas privados, que han mostrado un crecimiento que es, en promedio, significativamente menor que el crecimiento del PBI oficial, a partir de 2008, y de estimaciones de organismos provinciales de estadística y de analistas privados, que han mostrado una inflación considerablemente más alta que la tasa de inflación oficial, a partir de 2007".

Acerca de Latinoamérica en general, el FMI considera: "La consolidación fiscal debe continuar, sin embargo, sobre todo si es necesario para mantener la sostenibilidad de la deuda, sin afectar la protección social y de los gastos en infraestructura. La política fiscal en los países exportadores de productos básicos tiene que evitar el gasto procíclico, yse debe considerar la posibilidad de adoptar metas fiscales que controlan el ciclo y los precios de las materias primas".

Pero acerca de la Argentina en particular, el FMI consideró que el año próximo se incrementará significativamente el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos de la Argentina (que marca el ingreso de dólares por transacciones comerciales) y advirtió que el crecimiento del PBI del país pasará de un 8 por ciento estimado para 2011 a poco más de la mitad: 4,6 en 2012.

Asimismo, en su Panorama Económico Mundial, el FMI ubica a la Argentina entre las naciones en las cuales “el riesgo de recalentamiento es más inminente”, para lo cual recomienda llevar adelante una política monetaria más dura.

Pero tal vez uno de los datos más significativos del pronóstico del FMI sobre la Argentina sea que prevé una profundización del déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos, lo que en la práctica implica una menor entrada de dólares comerciales, en momentos en que el país sufre una creciente fuga de capitales.

Según el cálculo del organismo que conduce Christine Lagarde, este año la cuenta corriente terminará con un déficit de 0,3 por ciento del PBI pero en 2012 ese rojo se agrandará hasta 0,9 por ciento del producto, lo que también implica una mayor presión sobre las reservas del BCRA si no se detiene la sangría de fondos mediante la dolarización de portafolios que por estos meses sufre el país.

Fuente: Urgente24