La decisión fue oficializada pasadas las 21.30 por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Poco después, llegó al lugar la presidenta Cristina Kirchner, para darle una rúbrica formal al acuerdo.

Según fuentes gremiales, las negociaciones "fueron difíciles y tensas a partir de la total intransigencia empresaria". La CGT exigió durante toda la jornada un nuevo haber de $ 2.600, equivalente a un aumento del 41 por ciento, en tanto la CTA oficialista demandó entre $ 2.700 y $ 2.750 pesos. Tanto Hugo Moyano como Hugo Yasky coincidieron en que podrían unificar sus requerimientos en la cifra final de $ 2.600.

En la primera reunión, sindicalistas y patrones no lograron un acuerdo, por lo que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, los exhortó a intentar consensuar una postura común.

El presidente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, lanzó una contrapropuesta de aumento del 19 por ciento, que ubicaría al salario mínimo en 2.190 pesos. El titular de la UIA consideró "excesiva" la pretensión cegetista, que era acompañada por la CTA oficialista que conduce Hugo Yasky.

Participaron de la reunión representantes de la cartera laboral e integrantes del sector empresario y sindical, a razón de 16 titulares y suplentes en cada caso.

La representación empresaria estuvo compuesta por la UIA, la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), la Asociación de Bancos de Capital Argentino (ADEBA), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).