Los obispos argentinos coincidieron hoy en expresar "preocupación" por los pobres y excluidos y reclamaron que la vida sea protegida mediante leyes desde la concepción, durante su desarrollo y hasta la muerte natural, al saludar a sus comunidades diocesanas por la Navidad.

Los obispos correntinos Andrés Stanovnik, Ricardo Faifer y Hugo Santiago: "El presente y futuro de nuestro pueblo depende del cuidado, respeto y amor que pongamos todos y cada uno por la vida humana y la familia. Son necesarias políticas de Estado y actitudes personales, que favorezcan efectivamente a nuestras familias, como espacio vital donde la vida humana se acoja, proteja y desarrolle".

Los obispos patagónicos: "No siempre se permite a un niño nacer, y que no siempre se procura que la vida de los que han nacido sea plena y total. El aborto, la violencia familiar, la pobreza, la falta de una vivienda digna, de una educación de calidad para todos, de una salud pública eficaz, son otros tantos elementos que impiden el nacimiento y el desarrollo de una vida verdaderamente humana".

Los obispos de Jujuy y de Humahuaca, César Fernández y Pedro Olmedo Rivera, pidieron en sus mensajes navideños que los gobernantes "cumplan con lo prometido" a sus pueblos. En ese marco, alentaron "toda política que contribuya a paliar la falta de un trabajo digno y estable; la plena inclusión de cada uno en el tejido social; la promoción de una adecuada educación que brinde oportunidades de desarrollo personal, el desarrollo de políticas que ayuden a que cada uno pueda acceder a una vivienda digna con su esfuerzo y la ayuda solidaria del Estado y demás agentes sociales".

"Deseamos a los gobernantes elegidos por el pueblo que puedan concretar lo que han propuesto y prometido para el bien de nuestro pueblo", y reclamaron: “Es hora de mirar con grandeza el bien de nuestro pueblo y no actuar por meros intereses sectoriales o partidarios, sino por el deseo de contribuir al bien común", apuntaron.

Antonio Marino (Mar del Plata): "Es tarea impostergable trabajar para erradicar la pobreza, brindar educación que incluya a todos, defender la integridad física de los ciudadanos, y podríamos seguir añadiendo cosas fundamentales que nos preocupan a los argentinos en orden al bien común de la sociedad. Pero si el corazón del hombre no se abre a Dios, nos costará cada vez más construir una patria fundada en la pasión por la verdad, el amor y la justicia, pilares del bien común".

Alfonso Delgado (San Juan): "La fe es faro de luz que da de sentido a nuestras responsabilidades. Ese ‘bien de todos’ tiene muchas facetas, pues partiendo de las situaciones más materiales y organizativas de la sociedad se proyecta hacia las demás necesidades del ser humano: educación, salud, seguridad, trabajo digno, producción de bienes, recreación. También ocupa un relieve particular la dimensión espiritual y religiosa del hombre".