Quien la impulsó fue Pablo Moyano, como su padre, miembro del gremio de Camioneros: Por el impuesto del mínimo no imponible [a las ganancias], nuestro gremio va a ser uno de los primeros en salir a reclamar fuertemente en los próximos días. Ya no será públicamente, sino en las calles, con movilizaciones o asambleas", advirtió.

Como acostumbra, Facundo Moyano (foto), líder del gremio de empleados de peajes y diputado electo, fue más minucioso en la queja: pidió que se eleve el tope del tributo a 12.600 pesos, en lugar de $ 7998, tal como rige desde marzo para los empleados casados con dos hijos.

"Entendemos que los índices están desactualizados", consideró el recientemente electo diputado nacional por el Frente para la Victoria. "Te da bronca, porque firmás un aumento por equis valor y a fin de año te lo sacan por el impuesto a las ganancias. No es justo. Al final trabajas para el Estado", protestó.

El líder de la CGT mantiene una guerra silenciosa con el Gobierno, que lo apartó de todas las discusiones trascendentes y dio muestras de no apoyar su continuidad como autoridad máxima del movimiento obrero, que debe renovar su consejo directivo el año que viene.

Pablo no esquivó el tema. "Moyano siempre mantuvo esta línea de conducta. Desde el menemismo contra las políticas neoliberales hasta durante el gobierno de la Alianza. No creo que todos los sectores del Gobierno quieran a Moyano. Lo importante es que en cada movilización los trabajadores lo apoyan a él y a la conducción", sostuvo.

"Si (Oscar) Lescano y (Armando) Cavalieri quieren volver a conducir el movimiento obrero, sería volver a los que apoyaron al menemismo", fustigó Pablo Moyano a los dirigentes de Luz y Fuerza y de Comercio, caras visibles de la disidencia moyanista.