Arancedo nació en Buenos Aires el 26 de octubre de 1940. Es primo hermano del ex presidente de la Nación Raúl Alfonsín.

Se ordenó sacerdote el 16 de diciembre de 1967, cuando tenía 27 años (por Mons. Alejandro Schell). Es licenciado en Teología (Universidad Católica Argentina, Buenos Aires). Y además es doctor en Derecho Canónico (1984. Pontificia Universidad Gregoriana, Roma). Lema episcopal: ‘Que todos sean uno‘. Fue ordenado obispo el 6 de mayo de 1988, en una ceremonia efectuada en la catedral de Lomas de Zamora.

Su arzobispado en Santa Fe comenzó 13 de febrero de 2003, días antes de que gran parte de la ciudad, en el cordón oeste, quedara bajo agua, en la peor inundación que sufrió la capital provincial en su historia (el pico fue el 29 de abril). Por entonces debió trabajar en la Iglesia codo a codo junto al Estado para promover la atención de las vícitmas y la recuperación tras la catástrofe.

Llegó a Santa Fe desde Mar del Plata, donde era obispo.

Asumió el cargo en la Iglesia santafesina en medio del escándalo y renuncia del ex arzobispo Monseñor Edgardo Storni, quien hoy vive en La Falda (Córdoba) y fue denunciado por seminaristas (había presentado su renuncia el 24 de setiembre de 2002, y lo sucedió de forma interina Monseñor Blanchoud).

Cuando asumió Arancedo, hizo un llamado a unificación de la Iglesia santafesina y la Reconciliación.

Mantiene buena relación con la prensa, a la que convocó a reunirse y mantener una fluida relación desde el comienzo de su arzobispado en Santa Fe. Además publica periódicamente columnas en las páginas de opinión de El Litoral sobre los temas de interés general, y fija posición sobre los mismos. Publicó, por ejemplo, un artículo sobre el aborto -el 5 de octubre pasado-, en el que “al tratar de comprender cuál es la razón última de quienes sostienen el aborto”, llega a la conclusión “de que se basan en un concepto del hombre y su libertad como algo absoluto, una suerte de un dios creador que no tiene límites”, dice Arancedo.

El último escándalo que tuvo que afrontar fue el de la desaparición y destrucción de la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Santa Fe, que fue retirada sorpresivamente del estadio de Colón el 7/09 pasado. Primero mantuvo una reunión con plantel profesional y cuerpo técnico sabalero y luego realizó una misa de desagravio, 16/10.

La última vez que estuvo en el Vaticano con el Papa Benedicto XVI fue el 11/02 pasado. Fue un viaje que hizo con el episcopado argentino, encabezado por el cardenal Bergoglio y en el que mantuvieron una audiencia papal.

A Arancedo al frente el Episcopado lo acompañarán el arzobispo de Neuquén Virginio Bressanelli y su par de Salta Mario Cargnello en las vicepresidencias.

La línea dura de la Iglesia católica encabezada por el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, y el enviado de El Vaticano en la Argentina, el nuncio Adriano Bernardini, quedó una vez más sin lugar en la Mesa Ejecutiva de la CEA.

Fuente: Urgente24