Los delincuentes no sólo se enviaron cráneos en cajas a los jueces, sino que se produjeron golpizas y persecuciones psicológicas, según publica El Intransigente. Hasta el momento, las víctimas de amenazas serían los siguientes:

El juez federal N° 1 de Salta, Julio Leonardo Bavio

El juez federal N° 3 de Orán, Raúl Juan Reynoso

El juez federal N° 2 de Jujuy, Carlos Olivera Pastor

El secretario penal del Juzgado Federal N° 2 de Jujuy, Federico Aníbal Zurueta

El fiscal federal N° 2 de Salta, Eduardo José Villalba

Las amenazas, perpetradas con diferencia de pocos días contra funcionarios del fuero federal, no registran antecedentes en el país.

Esto provocó sendos pronunciamientos del Consejo de la Magistratura y de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, que repudiaron los ataques.

“El caso del doctor Zurueta fue el detonante para que interviniera el Consejo de la Magistratura. A partir de ahí, a los jueces federales se nos consultó si alguno de nosotros habíamos sufrido amenazas o atentados contra nuestra integridad física. En mi caso, puse en conocimiento que el 9 de septiembre, en el mismo momento en que se demolía una casa que los narcos usaban como aguantadero para acopiar droga y venderla al menudeo, por algunas radios FM mandaban mensajes de textos diciéndome ‘te vamos a matar’, entre otras amenazas que el Juzgado Federal N° 2 está investigando”, dijo el juez Bavio al diario Clarín.

El magistrado interviene en una causa donde cayó una banda de narcopolicías, a la que se le incautó 50 kilos de cocaína y que comandaba el entonces subcomisario Gabriel Giménez, actualmente prófugo. La Justicia solicitó todos los mensajes que recibieron las radios FM, por lo cual quedaron identificados los teléfonos celulares, pero los aparatos están denunciados como robados en la vía pública por sus dueños. Los narcos cambiaron los chips y dejaron de usarlos tras enviar las amenazas.

Bavio es quien le envió un oficio al presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, Jorge Villada, para manifestarle su preocupación por el crecimiento de tráfico aéreo de cocaína en la región, “que los medios de comunicación denominaron ‘lluvia de droga’”. Por esta situación, le pidió al Gobierno nacional que radarice la frontera norte.

Por su parte, el secretario Zurueta fue atacado a golpes por varios hombres cuando ingresó con su vehículo al garage de su casa , en la capital jujeña. No le robaron nada y antes de huir le advirtieron: “La próxima te matamos”. El hecho se produjo días antes de jurar como juez en la justicia provincial, cargo que había ganado por concurso y que todavía no asumió.

La advertencia más macabra la recibió el juez Olivera Pastor, cuando los custodios encontraron en la puerta de su juzgado una caja con su nombre y apellido. Adentro había un claro mensaje mafioso: un cráneo humano.

El fiscal federal Villalba también atravesó un incidente violento, cuando un hombre descendió de un colectivo e intentó entrar a su oficina armado con un machete . El policía que estaba de guardia lo evitó y sufrió un corte en el pómulo izquierdo.

En tanto, el atentado contra el juez Reynoso fue abortado cuando su chofer se dio cuenta de que el tanque de combustible había sido violentado . Según los estudios de laboratorio, alguien le puso cuatro kilos de azúcar en la nafta. “Me iban a matar”, manifestó.

Entre las causas que investiga está la banda de narcoempresarios que reclutaba gendarmes. Es el mismo juez que, en un reportaje, advirtió que “cada día hay mayor cantidad de droga circulando en el país”.

En esa zona se secuestra una tonelada de cocaína por mes.

Fuente: Clarín