Las empresas de transporte que prestan servicios interurbanos que hasta ahora reciben el 60 por ciento del combustible que consumen a un valor subsidiado de $0,97 por litro tendrán que salir a partir de pasado mañana a abastecerse de la totalidad del gasoil a los precios plenos que marcan los surtidores.
La decisión de suprimir los subsidios al gasoil que se venían aplicando desde mediados de 2002 representará un ahorro promedio de $ 40 millones mensuales para las arcas estatales.
En cambio, para los usuarios este ajuste dispuesto por el Gobierno implicaría una suba en los precios de los pasajes que oscila entre el 15 y 20 por ciento.
Las compañías de larga distancia advirtieron que no están en condiciones de absorber el mayor gasto derivado de la provisión de gasoil a los valores de mercado y que no les quedará otra salida que empezar a cargar ese impacto en las tarifas finales .
Si bien no prevén un traslado inmediato, las empresas del sector estiman que antes de que termine el verano los pasajes van a reflejar los mayores costos provocados por la quita de los subsidios al gasoil.
La implementación de la medida a mitad de mes les genera un problema operativo adicional a los empresarios. Los agarra con casi todos los pasajes vendidos hasta principios de febrero con una tarifa que no contemplaba el mayor desembolso por el combustible que deben afrontar a partir de ahora.
A eso se agrega otro problema. El 40 por ciento del gasoil que compran a precio de mercado y que las petroleras entregan en las terminales, incluye un recargo por flete que oscila entre $ 0,50 y $ 1. Así, terminan pagando ese gasoil más caro que el público en general.
La eliminación del gasoil a precio diferencial fue confirmada al diario Clarín desde las dos entidades más representativas del sector: la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi) y la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta).
El suministro de la totalidad del gasoil demandado por el transporte automotor de pasajeros (corta, media y larga distancia) a precio diferencial había sido implementado en el inicio de la crisis de 2002 y se mantuvo hasta mediados de 2011, cuando la administración kirchnerista resolvió cambiar el mecanismo y recortar una parte de los cupos vigentes.
En los servicios urbanos, se decidió dejar de pagar las compensaciones a las petroleras y girarlas directamente a las empresas de micros que pasaron a comprar la totalidad del gasoil a los precios de las estaciones de servicios.
En el caso de los ómnibus de larga distancia se aplicó primero un recorte del 40 por ciento en las entregas que obligó a las empresas a tener que adquirir esa porción del gasoil en el mercado y sin compensaciones.
Ahora, la poda alcanza al 60 por ciento restante y todo el combustible que consuman las empresas lo deberán adquirir a los precios que marcan el surtidor y que son en promedio cuatro veces más caros que los que venían pagando por el gasoil subsidiado.
Pese a los planteos que elevaron los empresarios para que el recorte del gasoil a precio diferencial se instrumente en forma escalonada , el Gobierno decidió avanzar con la medida de una sola vez y sin considerar ninguna clase de compensación transitoria.