La Presidente admitió que "estamos en un momento difícil, complejo y turbulento del mundo" durante el acto en el Teatro Coliseo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

"Yo no le guardo rencor a nadie, las cosas que han pasado me obligan a abrirme cada vez más, a tender la mano, a superar las diferencias", dijo en lo que pareció un mensaje dirigido hacia sectores que, como el campo o parte de la dirigencia gremial, tuvieron fuertes diferencias con el gobierno.

En la primera fila estuvo el secretario de la CGT, Hugo Moyano, a quien pareció dirigirse la presidenta cuando pidió "dejar de lado las circunstancias menores" para aprovechar lo que definió como "una oportunidad histórica" para el país".

Advirtió en este sentido no ser "neutral, siempre voy a estar del lado de los que luchan contra la desigualdad, por la inclusión social y por los derechos humanos".

La mandataria ratificó una vez más su convocatoria a encontrar "un punto de unidad para superar las diferencias sin perder la identidad".

Estuvieron en el Coliseo, los miembros del gabinete con la ausencia de Alicia Kirchner, de duelo por la reciente muerte de su compañero, los hijos de la Presidenta, Máximo y Florencia, las titulares de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carloto; y de la Asociación Madres, Hebe de Bonafini, varios gobernadores como el cordobés Juan Schiaretti, el sanjuanino José Luis Gioja, y el salteño Juan Manuel Urtubey y el chaqueño Jorge Capitanich.

Estuvieron además intendentes como Alejandro Granados (Ezeiza) Darío Díaz Pérez (Lanús) y Fernando Espinoza (La Matanza) y artistas como Lito Cruz y Alejandro Dolina, entre otros.