El cuerpo fue encontrado por dos cartoneras que vieron la mano de la nena colgando de la bolsa y dieron aviso a la Policía, que se trasladó de inmediato al lugar, al igual que la madre de la chica, Carola Labrador, y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli.

"¡Por Dios, me mataron a mi hija!", gritó la mujer desesperada ante el propio mandatario y el fiscal a cargo de la investigación, Marcelo Tavolaro, cuando la llevaron al lugar del hallazgo para reconocer el cadáver.

Según las fuentes, hace dos días un familiar de Candela recibió un llamado extorsivo en el que le decían que si el padre de Candela no devolvía un dinero, iban a matar a la nena, lo cual abona la hipótesis de que se trató de un secuestro extorsivo.

"Hasta que ese conchudo no devuelve la guita, a la nena no la vas a ver nunca más. Que le pregunte al marido donde dejó la guita", dice un llamado realizado a un teléfono que estaba intervenido y fue grabado por los investigadores.

El lugar, donde esta noche trabajaba la Policía Científica para recolectar pruebas, es un ex corralón de materiales demolido hace seis meses y que ahora es una zona de pastizales, llena de basura, situada a pocos metros de la colectora del Acceso Oeste y a unos 500 metros del cruce con la avenida Vergara.

Poco antes de confirmarse que el cuerpo pertenecía a Candela, el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, había adelantado que el cadáver "estaba desprovisto de ropa, con la cara destrozada y con aproximadamente tres días de muerta".

"Ya se están llevando a cabo las pericias del caso", explicó el fiscal, quien remarcó que el lugar del hallazgo es "muy transitado y no puede haber estado la bolsa con ese cuerpo desde antes".

Candela había sido vista por última vez el lunes 22 de agosto, cuando salió de su casa ubicada en Coraceros 2552 de Hurlingham para encontrarse con unas amigas con quienes asistía a un grupo de scout, en la parroquia San Pablo Apóstol, de Villa Tesei.

La madre de la niña denunció su desaparición horas después y al día siguiente el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, y el jefe de la Policía bonaerense, Juan Carlos Paggi, se reunieron con ella para coordinar la búsqueda.

Desde entonces, se realizaron cientos de rastrillajes cerca de la casa de la niña y en todo el conurbano en los que intervino la Policía bonaerense con colaboración de Gendarmería y Prefuctura.

El 24 de agosto, se realizó la primera marcha para pedir la aparición con vida de la niña y luego se multiplicaron a lo largo de los días, incluso hasta anoche.

Ante los ruegos de la madre para que le devolvieran a su hija con vida, se recibieron miles de llamadas al 911 para aportar datos, pero en ningún caso fueron de interés para el expediente.

Debido a que con el correr de los días no había novedades de Candela, el gobierno provincial ofreció una recompensa de 100.000 pesos para quien brindara datos fidedignos sobre el paradero de Candela y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ofreció "todo el apoyo" a Carola, a quien recibió en su despacho de la Casa de Gobierno.