Binner evocó a Pocho Lepratti, una de las víctimas que cobró la represión de esos trágicos días en Rosario. "Yo lo había conocido a Pocho un sábado por la tarde en el patio de la escuela del Padre Montaldo en pleno barrio Ludueña. Era un barrio de gente pobre, de casas precarias, de changarines y prostitución precoz.", continuó el ex gobernador de la Provincia de Santa Fe.

"El lugar donde trabajaba incansablemente Pocho Lepratti por los derechos de la gente, era como un cuadro viviente de Berni, de su Ramona Montiel y de su Juanito Laguna, que al decir del maestro no era un pobre niño, sino un niño pobre con sus ojos cargados de porvenir", describió.

"Aquel día – prosiguió Binner – el incansable Pochormiga con su bicicleta se trasladó hacia el otro extremo de la ciudad, el Barrio Las Flores para ayudar, para que coman los niños en una escuela. Y allí cayó muerto. Un esbirro le vació un cartucho de itaka en la garganta. Otras diez personas siguieron el mismo camino en Rosario y Villa Gobernador Gálvez. La justicia ligera actuó y encarceló al asesino, pero ¿quién dio la orden de reprimir con armas la protesta social? ¿Por qué de eso no se habla? La justicia está en deuda."

"Diez años después seguimos diciendo que cuando hablamos de desarrollo, hablamos de lo económico y de lo social: si uno falta el otro no compensa”, opinó Binner y agregó: “La Justicia sigue en deuda, pero también la política. Porque falta incorporar valores como el la solidaridad, la participación, y la transparencia”. “Hasta que no tengamos una sociedad de valores y con justicia, las heridas seguirán abiertas”, concluyó.