Aunque Château d’Yquem es famoso por ser uno de los vinos blancos dulces más caros y mejores, la cosecha de 1811 posee una atracción especial para los entusiastas del vino.

La climatología del año, las críticas de la cata, así como el aspecto prometedor de la Gran Cometa en ese año, todo ello indica un vino excelente.

"Este vino es muy especial – está asociado al vino blanco más conocido del mundo, y fue producido en el año del Gran Cometa, que se creía reforzaba la calidad del vino", dijo Vanneque a Reuters.

"Es un vino raro, que ha sido probado en tres ocasiones y cada una de de ellas recibió cinco de cinco estrellas", añadió. "No solo se compró como inversión – también va a ser un placer".

"No sabía que era el vino blanco más caro jamás vendido cuando lo compré, pero sí sabía que era el vino más caro por el que yo había pagado nunca".

La alta concentración de azúcar en el Château d’Yquem significa que tiene una vida como bebida que supera con creces el de otros vinos.

El vino se expondrá en una vitrina a prueba de balas, con temperatura y humedad controladas durante seis años en su restaurante, el SIP Sunset Grill en Bali.

"Lo abriré en seis años para celebrar el 50 aniversario de cuando empecé a trabajar en París y lo compartiré con mi esposa, hermanos y amigos – y ya sé cuál será el menú", dijo Vanneque.

El vendedor privado fue la Antique Wine Company, que también posee el récord anterior para un vino blanco, un Château d’Yquem de 1887 vendido por US$100.000 (casi 70.000 euros).

"Siempre lloro cuando vendo una botella de vino pero me consuela saber que la ha adquirido una persona amante del vino y que va a un buen hogar", dijo el director gerente de la empresa Stephen Williams.