La "crisis económica" puede transformarse en una "grave ruptura política y social", dijo Rousseff, la primera mujer en abrir la cita anual de Naciones Unidas en Nueva York, agregando que el mundo se encuentra en una situación "extremadamente delicada" y ante una "gran oportunidad histórica".

Rousseff aseguró que "no es por falta de recursos financieros que los líderes de países desarrollados no encontraron soluciones, sino por falta de recursos políticos y por falta de ideas". En ese sentido, detalló que uno de los principales problemas que afronta el mundo es el del desempleo, y cifró en 205 millones la cantidad de ciudadanos que carecen de trabajo en todo el planeta.

Rousseff dijo que ya no interesa buscar responsables a la crisis, sino que lo importante es encontrar "soluciones colectivas", y propuso "una nueva cooperación" entre los países desarrollados y emergentes.

"Por primera vez en la historia de las Naciones Unidas que una voz femenina inaugura el debate general, es la voz de la democracia y de la igualdad", dijo Rousseff al comenzar su discurso, levantando una salva de aplausos en el recinto. "Tengo la certeza de que este será el siglo de las mujeres", agregó.

Tradicionalmente, a Brasil le corresponde abrir el debate de la Asamblea General en la sede de la ONU, y por ello Rousseff fue la primera jefa de Estado en dirigirse a la tribuna de líderes mundiales reunidos en Nueva York, justo antes del presidente estadounidense, Barack Obama.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, abrió los debates de la 66º Asamblea General con un llamado a romper el "impasse" en Medio Oriente, en medio de una lucha diplomática entre israelíes y palestinos.

Ban subrayó los "denodados" esfuerzos de la ONU por hacer avanzar en dirección a una salida negociada, al resaltar que tanto Israel como los palestinos "quieren la paz" y "necesitan un Estado", ante un auditorio en el que se encontraban líderes como el presidente palestino, Mahmoud Abbas, y el estadounidense, Barack Obama.

"Estamos de acuerdo en que los palestinos merecen un Estado. Israel necesita seguridad. Ambos quieren la paz", señaló, y destacó: "Damos nuestro compromiso de hacer esfuerzos denodados para ayudar a conseguir la paz a través de un acuerdo negociado".

Además, durante su discurso, Ban urgió a los países que más aportan al presupuesto de la ONU a que no abandonen su "generosidad" pese a la crisis económica. "Pido a los gobiernos que tradicionalmente cargan con la mayor parte de los costos a no cejar en su generosidad", dijo.

"Los presupuestos están ajustados. Pero sabemos que invertir a través de la ONU es una política inteligente. Compartir la carga la hace más liviana. Reducir los recursos no es la respuesta", agregó. Ban recordó a "los poderes emergentes, cuyo dinamismo está crecientemente impulsando la economía global", que "junto al poder viene la responsabilidad".

"A todos, les pido que den lo que puedan, experiencia, efectivos para misiones de paz, helicópteros. Nunca subestimen el poder de su liderazgo. Una y otra vez he visto como los países más pequeños hacen algunas de las más grandes contribuciones a nuestro trabajo", destacó.

También aprovechó para destacar su "preocupación especial" por Siria, acusó al gobierno del presidente Bashir al-Assad de incumplir sus promesas de reforma y exigió que ponga fin inmediato a seis meses de violencia.

El cónclave mundial reúne a jefes de Estado y de Gobierno, así como ministros de los 193 países miembros de Naciones Unidas, y en paralelo se estima que tendrán lugar más de un millar de reuniones sobre asuntos internacionales y de interés bilateral.

La complicada gestión diplomática de la demanda palestina, la crisis económica mundial, las revoluciones en los países árabes, el terrorismo y el hambre, así como las preocupaciones nacionales serán tratadas por los mandatarios en sus intervenciones en la Asamblea General.

Países emergentes, con Brasil, China o India a la cabeza, promueven una campaña por la reforma de la ONU que otorgue más influencia a las naciones en desarrollo, objetivo en el que cuentan con el apoyo del bloque latinoamericano, asiático y africano.

La Asamblea General coincide con las reuniones en Washington esta semana del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), que ya han alertado de la frágil recuperación en Estados Unidos y Europa, y de que la economía mundial está entrando en "una nueva fase de peligro".

Fuente: La Nación