Desde marzo pasado, el Gobierno sabía del interés de Washington en hacer una encuentro Cristina-Obama, quienes han tenido una única charla a solas en abril del año pasado en un aparte de una reunión sobre temas nucleares que se hizo en la capital estadounidense.

El negociador del encuentro es el asesor para temas latinoamericanos del National Security Council, Dan Restrepo, un conocedor de la Argentina, país que ha visitado varias veces, una de ellas en un viaje de exploración en 2003, poco antes de que asumiera Néstor Kirchner. Este heredo-colombiano pertenece a la familia del ex presidente de Colombia Carlos Lleras Restrepo y le hizo saber a la Argentina que Obama deseaba una bilateral con Cristina de Kirchner para cerrar una etapa en las relaciones y abrir otra más fluida y conversada en torno a temas e intereses comunes de los dos países.

Mejor relación

Este tipo de reunión tiene un valor más simbólico que operativo y más tratándose de dos naciones que tienen buenas relaciones en torno a los principales asuntos de la agenda -lucha contra el terrorismo, seguridad global, lucha contra el lavado de dinero, defensa de los derechos humanos, seguridad nuclear, colaboración en temas científicos y espaciales-. Eso explica la estética del anuncio cuando dice que Obama pidió la reunión, algo que se traduce como que Estados Unidos quiere tener una mejor relación con la Argentina. Por la misma razón, en la agenda -aún no completada entre delegados de las dos partes- no habrá ningún tema conflictivo ni ríspido que impida el mensaje que se dará cuando se haya hecho esa reunión: que las relaciones son mejores y que en el futuro lo serán aún más. En suma, nunca dos presidentes se reúnen para pelearse o para lanzar señales de discordia.

Esta reunión busca también poner al día las relaciones entre ambos presidentes sobre algunos conflictos menores en los cuales los dos países manifestaron posiciones diferentes. Algunos fueron de pelea necesaria, como el trámite del escándalo de la valija del venezolano Antonini Wilson, o el entuerto -arreglado en el máximo secreto- por la incautación de pertrechos militares de un avión que traía asesores para entrenar policías criollos. En esos casos, los dos países se vieron forzados a cruzar reproches que en ambos lados tienen justificación: criticar a los Estados Unidos es un lugar común del tercerismo que está en el ADN del peronismo, aunque nunca el Gobierno argentino trasladó la pelea por esas pequeñeces al entendimiento en los temas importantes.

Otros dos conflictos también separaron a ambos gobiernos en ese terreno de las peleas obligadas. Uno fueron las palabras del exfuncionario Arturo Valenzuela cuando visitó el país y consintió críticas que le acercaron por la falta de seguridad jurídica para las inversiones. En un cable de la embajada del 24 de febrero del año pasado se relata el encuentro entre el diputado neoyorquino demócrata Eliot Engel con Cristina de Kirchner, en donde la Presidente se quejó con voz firme de esas palabras de Valenzuela: «Es algo que no puedo ignorar».

Más sustancia política tuvo la pelea entre Washington y Buenos Aires por la crisis en Honduras con el golpe a Manuel Zelaya y el reconocimiento del sucesor Porfirio Lobo. La Argentina sostuvo una posición de firme condena a ese putsch y censuró a los países que en su momento reconocieron al electo Lobo. Las dos partes entendieron la posición del otro; un país como la Argentina, que ha vivido golpes de estado a lo largo del siglo XX no podía ser débil con esa asonada. Estados Unidos, se entendía aquí, estaba forzado a ciertas contemplaciones por presión de los bloques republicanos del Capitolio en el momento cuando Obama necesitaba sus votos para leyes importantes para su gestión.

Ninguno de estos choques de superficie -como tampoco el voto negativo a créditos de organismos financieros para el país, que igual han salido- han quebrado la convicción de los Estados Unidos de que tiene en la Argentina uno de sus socios más sólidos en la región. Entiende que -como ocurre en otros casos – los gobernantes criollos están obligados al doble standard de criticar a Washington en asuntos de superficie por más que en el fondo sigan hermanados. Eso lleva a EE.UU. a tolerar que el Gobierno haya desalojado a la representación militar de su país en la sede del Ministerio de Defensa, gesto de emancipación que firmó Nilda Garré, o que haya suspendido la asistencia de uniformados a cursos de entrenamiento con sus colegas norteamericanos.

Nadie lo reconocerá jamás, pero en las charlas entre los negociadores de esta reunión hubo reconocimiento de errores y percepciones equivocadas de los dos lados en el tratamiento mutuo que, se espera, queden saldadas junto al mar de Cannes.

Decisión

En ese mismo cable de febrero de 2010 (filtrado por la página WikiLeaks) la Presidente se quejó ante Engel de que Obama no la hubiera recibido cuando ya lo había hecho con otros presidentes de la región. Para destacar su malestar ante la delegación que acompañaba Engel, recordó que George W. Bush los había recibido a ella y a Néstor Kirchner apenas un mes después de la elección de 2003, y que habían disfrutado de una elección con el antecesor de Valenzuela, Tom Shannon. En esa charla, Cristina de Kirchner se quejó de que Obama hubiera recibido a Lula da Silva después de que éste se mostrase junto al presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad. En esa reunión, Engel y sus acompañantes Shelly Belkley, Pedro Pierluisi y Lynn Wolsey, -todos legisladores demócratas- se comprometieron a gestionar una reunión con «Potus», que es como llaman los cables y los agentes del servicio secreto al presidente de los Estados Unidos.

La decisión del encuentro se tomó en agosto pasado, pero los dos gobiernos resolvieron demorar el anuncio para que no fuera tema de la campaña electoral en la Argentina. Las elecciones generales fueron el argumento también para que Obama no visitase el país en la gira regional que hizo en marzo pasado; el presidente de los EE.UU. no concurre a países en años electorales, suele repetirse como argumento en situaciones parecidas. Ahora que pasó todo, y Cristina de Kirchner fue reelecta, se puede blanquear a Obama, y mucho más.