El músico intercaló sus temas clásicos con monólogos de muy poco sentido. Durante varios minutos defendió las corridas de toros y cambió la letra de “Maradona” para apoyar a Carlos Tévez, en conflicto con su equipo, el Manchester City.

"No me importa en que lío se meta Carlos Tévez", entonó. Además se enroscó en una interminable discusión sobre si las gaseosas dietéticas engordan más que las comunes. "Eso sería un problema para mí, porque yo me bajo entre 5 y 10 Cocas light por día", dijo yendo de un lado al otro del escenario.

Luego de interpretar algunos de sus clásicos, el cantante le consultó a los 1.200 espectadores –en su mayoría argentinos y colombianos- si debía seguir tomando tequila. "Si aplauden fuerte al glamurómetro, entonces quiere decir todavía estamos en buen estado y podemos seguir tomando tequila”, explicó Calamaro.

El público, como en todo recital, respondió con aplausos y el cantante lo entendió como una seña para continuar bebiendo.

Para cuando llegó a la interpretación de "Crímenes perfectos", un Calamaro obnubilado por el alcohol decidió darle la espalda a los espectadores, se desabrochó el pantalón y exhibió sus nalgas sin ningún tipo de tapujos.