Como siempre, en el instante en el que la Copa del Mundo corre el velo y levanta el telón, los personajes que ganan la escena resultan ser un abanico de personalidades tan variado como el show lo requiera de acuerdo a las necesidades y gusto del consumidor. El mundial es de los jugadores y de la gente, pero también y a no dudarlo, sobre todas las cosas es de FIFA. El imperial estadio Luzhniki y las casi ochenta mil personas que asistieron al primer acto, recibieron antes, durante y después aquello que fueron a ver.

Inauguración del Mundial Rusia 2018

Una ceremonia corta y efectiva que se asemejó más a un mini set de Robbie Williams que a una apertura de una competencia de elite, al punto de dejar afuera a la tradicional interpretación de la canción oficial. Un par de discursos protocolares y bien políticos y un partido que reveló lo esperable.

Difícilmente Rusia llegue muy lejos en la competencia, pero si se trataba de levantar su autoestima luego de una etapa preparatoria muy floja, Arabia Saudita fue el partenaire ideal. Un anfitrión que recibe las ventajas de un sorteo gentil ante un grupo de entusiastas que celebran estar en la escena central de un hecho que buena parte del mundo observa. El resultado es casi un cheque al portador. Rara vez puede fallar y a partir de 2026, con 48 equipos, será todavía peor. Partidos de primera ronda con poco misterio.

Pizzi armó un conjunto tan entusiasta como caótico, tan amateur como desordenado. Cherchesov sacó ventaja de una desgracia y la lesión de Dzagoev le dio vía libre al ingreso de Cherysev, un zurdo que hace un lustro estuvo una temporada en el Real Madrid, y que fue una de las figuras del partido. El otro, elegido además “man of the match” fue Alex Golovin, claramente un jugador que supera la media de sus compañeros y que aportó dos centros que fueron asistencias y una caricia en forma de tiro libre surgido de su botín de porcelana. Rusia es un conjunto fuerte pero sin demasiada creatividad, cuyas aspiraciones para sentarse a la mesa chica de los ocho suponiendo un futuro cruce ante españoles o portugueses parece más un acto de fe que la resultante de su crecimiento en la competencia.

Rusia festejó en el encuentro inaugural

De cualquier modo todavía falta mucho hasta llegar a esas instancias. Conviene quedarse con las primeras postales del Día 1, celebrar que el mundial está en marcha y que mientras la ansiedad por el debut argentino comienza a dominar nuestros cuerpos, ya se puede hablar del juego.

El mundo sigue siendo redondo pero por algo más de un mes será de cuero y número 5. Desde hoy la pelota tiene la palabra.