El rosarino llegó a las 10.05 desde España en un vuelo de Iberia y ni bien pisó la estación aérea enclavada en Ezeiza abordó, junto a Mascherano e Higuaín, un vehículo que lo esperaba a un costado de la pista y lo transportó directamente al predio deportivo de la AFA.

Messi tenía previsto sumarse a la práctica que Argentina realiza desde las 9.30 en el predio con miras al cruce del viernes frente a Bolivia, en el estadio de River Plate, pero el vuelo que lo trajo llegó con una demora importante.

De esta manera, el crack del Barcelona no tomó contacto con los medios de prensa, algo que tampoco habían hecho anteriormente Ezequiel Lavezzi y Federico Fernández, ambos del Napoli, quienes llegaron más temprano desde Italia y pese a que en sus casos pasaron por el hall de aeropuerto, decidieron no dialogar.

Los únicos futbolistas que si atendieron a los numerosos periodistas apostados en Ezeiza fueron Javier Pastore y José Sosa, mientras que Luciano Monzón, del Niza francés, no fue requerido por los medios.