La selección argentina se redimió del empate ante Bolivia, y con paciencia y personalidad dio vuelta un partido chivo en Barranquilla, al derrotar como visitante al seleccionado colombiano en Barranquilla por 2 a 1. Ahora suma 7 puntos y comparte con Uruguay la punta de las eliminatorias sudamericanas. Pero más importante que eso es que el equipo encontró un funcionamiento y una identidad en el segundo tiempo del partido, lo que derivó en el merecido triunfo ante el seleccionado local, que le permitirá al técnico Sabella trabajar con más tranquilidad de cara al futuro.

Los cafeteros se pusieron arriba con un gol en contra de Mascherano, a los 44 del primer tiempo. Messi, a los 15 del complemento, marcó el empate y Agüero selló la victoria a los 39. La Pulga rosarina estuvo imparable en la calurosa noche de Barranquilla.

El seleccionado argentino derrotó a Colombia por 2 a 1 en Barranquilla. En el primer tiempo, Mascherano, en contra, puso en ventaja al equipo local. Empató Messi y desniveló Agüero, en la gran reacción "albiceleste" de la segunda etapa.

El partido, válido por las eliminatorias sudamericanas con miras al mundial de Brasil 2014, contó con la presencia del presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

Argentina salió a la cancha con un cauteloso esquema 4-4-2 más en los intérpretes que en la interpretación táctica. Un mediocampo combativo con Rodrigo Braña y Javier Mascherano como centrales, mientras que Pablo Guiñazú y José Sosa ocuparon ambas bandas, dejando a Messi e Higuaín en el ataque.

El técnico colombiano, Leonel Alvarez, no tuvo contemplaciones con la idolatría del ídolo de Barranquilla, el delantero de Racing, Teófilo Gutiérrez, de floja actuación el viernes en el empate 1-1 con Venezuela, y lo reemplazó por Adrián Ramos, del Hertha de Alemania, aunque jugó con un 4-2-3-1 y no con los dos atacantes que había pronosticado.

En los primeros minutos, con ninguna aproximación de peligro, Argentina logró la tenencia de la pelota en campo rival aunque sin profundidad, ante los locales que se mostraron con demasiado respeto por los dirigidos por Sabella.

El partido se jugaba al ritmo que quería y le convenía a los visitantes con un ambiente casi irrespirable y José Sosa como el jugador con apariciones más interesantes desde su habilidad, volcado sobre la derecha.

Al promediar la etapa, Alvarez cambió de punta a James Rodríguez, hacia la derecha, ante la improductividad total en la ofensiva de los dueños de casa hasta ese momento, dejando a Jackson Martínez como único delantero y pasando Ramos a la izquierda.

Precisamente, tras ese cambio posicional, Ramos enganchó dos veces ante Pablo Zabaleta y Federico Fernández y remató fuerte, pero la aparición de Nicolás Burdisso despejó el primer momento de real acecho para el arco defendiso por Sergio Romero.

A los 37′, tras un violenta falta que le cometió a Rodríguez, Burdisso se lesionó y fue reemplazado por Leandro Desábato, pero en los instantes que Argentina quedó con diez hombres antes de la variante otra vez Armero aprovechó el espacio a espaldas de Sosa y envió un centro preciso que Martínez definió mal de cabeza.

Argentina en el final de la primera etapa pareció sentir el efecto climático, perdió el dominio de la pelota y los dueños de casa consiguieron hilvanar las mejores ocasiones hasta que a los 45′ desnivelaron en el marcador, con algo de fortuna.

Un tiro libre desde la izquierda, al borde del área grande de Dorlan Pabón, bajo y sin peligro, fue desviado en el camino por Mascherano y Argentina se fue al descanso en desventaja, sin merecerlo.

Messi apareció muy poco, no por una marca efectiva de los rivales ni por la violencia contraria, sino que el esquema lo dejó junto a Higuaín aislados lejos del arco custodiado por David Ospina.

Para la segunda parte, Sabella realizó un cambio de timón con el ingreso de Sergio Agüero por Guiñazú, obviamente para buscar más ofensiva ante la total falta de profundidad que había sufrido el equipo y Sosa ahora por la izquierda.

Más allá de la variante ofensiva, siguió Argentina padeciendo la falta de marca por la banda derecha del mediocampo, donde en la primera parte había sido desbordado Sosa y en la segunda directamente Zabaleta cumplió la doble función en soledad.

Con Agüero por la derecha, Messi pudo retrasarse unos metros y tener más contacto con la pelota y a los 14′ frotó la lámpara, también con algo de ayuda ajena.

El astro mundial habilitó a Sosa en una buena pared por la izquierda, el ex Estudiantes envió un centro bajo, entre Ospina y Yepes no despejaron y la Pulga empató el partido sin oposición, para darle justicia al marcador.

Colombia sintió el impacto del empate y Argentina, con Messi más participativo y una buena tarea de Sosa en la creación, volvió a ser el dueño del ritmo del encuentro y a los 26′ el árbitro brasileño Salvio Fagundes ignoró un penal infantil de Aquivaldo Mosquera sobre Higuaín.

El lateral Camilo Zúñiga casi vuelve a adelantar a Colombia es una buena escalada sobre la derecha a los 32′ pero Romero resolvió con seguridad ante el remate bajo.

Argentina fue mejor en todo el segundo tiempo y el premio llegó a los 38′. Messi recuperó un balón en la mitad de cancha, volvió a encarar a Yepes, habilitó a Higuaín, cuyo remate fue desviado por Ospina, pero el rebote le quedó a Agüero, que con un toque suave marcó el segundo tanto, que a la poster sería el del triunfo.

Argentina fue inteligente pero sin verticalidad en el inicio y tomó el mando del partido en toda la parte final y hasta pudo aumentar al marcador con Messi en tiempo de descuento.

Un triunfo para cerrar un año complicado, sin el título en la Copa América y con resultados negativos históricos ante rivales de menor envergadura como Venezuela y Bolivia. Un resultado que, al menos hasta junio de 2012, cuando reciba a Ecuador, Sabella tendrá algo de paz y podrá diagramar el futuro con un poco más de margen.