A veces en la vida, cuando los grandes andan errados, son los chicos con sus gestos los que hacen que las cosas cambien. Y al fútbol de Central le pasó eso. Los pibes de la reserva coronaron un gran presente y se quedaron con la segunda edición de la Copa Santa Fe. El equipo de Leonardo Fernández se consagró campeón y lo hizo con honores. Justo cuando los grandes caminan desorientados en la Superliga, los chicos se coronaron.

Con un cuerpo técnico que los conoce a la perfección. Que con un juego simple y mucho trabajo, pero siempre respetando la idiosincrasia, se quedó con un torneo donde en el camino no sólo dejó a la Crema, sino que también eliminó a los titulares de Unión.

El Canalla salió desde el inicio con una clara intención de ir a buscar el partido y no especuló con la ventaja 1-0 de la ida. El lugar elegido para atacar fue el sector izquierdo, con Diego Becker aprovechando la espalda de Blondel.

La primera clara que tuvo Central fue en los pies de Leo Rivas. El juvenil proveniente de Tiro Federal tomó la pelota en posición de enganche y tras pared con Maziero, terminó rematando ancho ante el achique de Carranza. Minutos después el mismo Rivas, esta vez como asistidor, le cedió la pelota a Coscia, quien definió como centrodelantero. El gol hizo que los casi 13 mil hinchas coreen por primera vez en la noche el ya tradicional “vamo, vamo lo pibes…”.

El cántico de las tribunas provocó que los chicos ganen en confianza y fueran por más. Sin embargo, desaprovecharon el momento favorable del partido y La Crema salió del asedio auriazul y fue a por el empate. Primero Ledesma se lució a puro reflejo ante un remate de Bustos desde la altura del punto penal. Pero cuando el cronómetro marcaba el minuto 30, Alexis Castro puso la igualdad.

Tras la conquista, la visita fue a buscar el gol que le diera aunque sea la posibilidad de llevar la final a los penales, pero Ledesma se volvió a lucir y lo hizo por duplicado ante sendos cabezazos.

Central se despertó rápido. Rivas pudo hacer un golazo pero la bocha se le fue otra vez ancha. Y cuando todo parecía que el primer tiempo finalizaba parda, Ojeda metió la pelota larga, Maziero abrió las piernas como si tuviera ojos en la espalda y Becker sacó a pasear a su marca y remató cruzado para decretar el 2-0.

En el arranque del complemento, Castro volvió poner las cosas en tablas y le puso incertidumbre a la final, sensación que se acrecentó cuando el Canalla se quedó con uno menos por la expulsión de Nahuel Gómez.

Pero la historia no iba a cambiar y por si quedaba alguna duda de quién era la figura de la cancha, Ledesma volvió a tapar una pelota que hubiera significado estirar la definición a la suerte de los penales. La consagración era inevitable.

Los chicos de la reserva se quedaron con la gloria y Leo Fernández mostró credenciales suficientes de cómo llevar adelante un grupo de jugadores que tienen mucho hambre… Y fueron los pibes nomás.

 

Fuente y foto:
elciudadanoweb.com